El día más bonito del mundo

¡Me he casado!

Hoy por fin me siento a escribir sobre cómo fue “el día más bonito del mundo”.

No sé si el más feliz de mi vida. Sí sé que inmensamente feliz.

No creo que vaya a tener un solo día “más feliz de mi vida”. Qué lástima, ¿no? … Prefiero pensar que la vida está llena de muchos días y momentos felices ☺️

Hoy quiero contaros, no sólo el día de mi boda, sino también lo de “antes”. Desde el punto de vista de una novia, claro. Pero también desde el de una chica con una enfermedad crónica. Que se ve desbordada por los pocos pero necesarios preparativos. Que es un torrente de emociones día sí, día también, porque su cuerpo doloroso y dolorido le hace dudar. Dudar de poder ir caminando sola hacia ÉL en un día tan especial. Dudar hasta de sí misma…

¡Nos casamos!

No ha sido algo impulsivo, sobra decir. Sí relativamente rápido, porque no había mucho que organizar. O eso parecía 😅. Teníamos muy claro lo que queríamos, llegado el momento de poder celebrar nuestro matrimonio. Aún así, cambiamos de idea muchas veces. Supongo que es lo normal. Pasamos de “tú y yo en el juzgado, y una fiesta”, a algo un poco más ceremonioso con la familia y los amigos íntimos. Y las cosas suceden simplemente cuando pueden… Spoiler: hubo fiesta. Y mejor de lo que habíamos imaginado ☺️

Resultado: una ceremonia en el jardín de un sitio precioso, en el campo, con su posterior comida. Y, por supuesto, la fiesta… ¡en nuestra casa! Eso sí que fue una locura 😁. Pero era exactamente lo que nos hacía ilusión: la fiesta de la música el día de nuestra boda.

No hubo baile nupcial. Bueno, sí lo hubo, pero no como pensáis. ¡Ni como pensábamos nosotros! 😂. Pero iré por partes.

La fiesta en casa, en nuestro chalet, decorado con mimo y esmero con ayuda de nuestros amigos, con su merienda preparada para los invitados, su “mesa de chuches” para los niños, y los no tan niños 😉, sus guirnaldas hechas a mano, su “photocall” que se nos olvidó usar 🤦🏻‍♀️, sus luces y SU ESCENARIO. Vaya, con todo detalle.

Los recién casados abrimos el concierto tocando y cantando juntos una canción. Con los muchachos acompañando a la batería, bajo, y guitarra. No bailamos (aún), hicimos nuestro rock nupcial 😎

La canción ni siquiera habla de amor. Bueno, en realidad sí, pero no del amor de pareja. Tampoco es “nuestra canción”. Podríamos haber tocado juntos muchas. Pero elegimos esa por casualidad, mientras ellos ensayaban otra más “cañera” de este grupo: Jimmy eat world.

Os la pongo aquí:

 

 

Quien sepa inglés pensara mientras la oye “¿¿¿¡¡¡pero qué narices!!!???” 🤣. Pero es que un día la tocamos “a ver qué tal, que parece fácil”. Y nos encantó. Y yo pensé “tu hermano haría los solos de guitarra genial, que yo no sé” (yo tocaba también la guitarra eléctrica, pero no me daba tiempo a aprender a hacer algo tan bonito). El novio, además de cantar conmigo, tocaría la guitarra acústica. Y después pensé “tu otro hermano se saca la batería en 5 minutos, que es súper fácil”. Y si el otro tocaba el bajo, ya éramos una banda 😀. Se lo propusimos, y aceptaron. Y así nació “nuestra canción”. Ahora ya es otra más 😉

Los preparativos fueron en principio muy rápidos. Habíamos ido a almorzar alguna vez al sitio donde lo celebramos finalmente. Resulta que hacen eventos, como bodas, pero es un restaurante, o mejor dicho, una masía, en el campo. Cerca de donde vivimos, además.

Les preguntamos sobre la disponibilidad de celebrar allí nuestra boda, y aunque quedaban muy pocos meses, no hubo problema.

Fuimos al registro a iniciar el expediente, elegimos la fecha, ¡y ya estaba en marcha!

Hasta aquí, fácilmente controlable 😉

¿El vestido?

Lo tenía todo muy bien pensado en mi cabeza.

No tenía tiempo ni ganas de ir a mirar vestidos de novia. Aún me molesta mucho la ropa en las cicatrices de la espalda y el “alto culo”, de poner y quitar el “cacharret”. ¿Cómo narices me iba a plantar un vestido que me doliera, si me las veo canutas para vestir algo cómodo en el día a día?. Como digo, estaba todo planeado. Muchos años atrás… y yo sin saberlo ☺️

Si me habéis leído, sabréis que fui fallera, incluso en los primeros años de la enfermedad. Tras las últimas fallas, que yo aún no sabía que serían las últimas, me compré una tela para hacerme un corpiño nuevo, en la fantástica modista a la que había conocido en aquellos tiempos. Congeniamos enseguida. Me vio en mi peor época: drogada, perdida (aún no se sabía qué me pasaba), sentada en la silla de ruedas, sin apenas moverme… Me arregló los trajes de manera que estuviera cómoda, que no me pesaran si me ponía en pie, y que cupiesen en la silla. Una mujer estupenda que me leía la mente. Juntas diseñamos un corpiño que me regaló mi padre. Por eso quería hacerme otro para la otra falda: quedé encantada, y aunque por supuesto yo no soy modista ni sabría hacer algo tan bello como un traje de valenciana, sí sabía lo que me gusta. Y ella sabía hacerlo realidad.

Aquella tela que compré quedó guardada 8 años en el armario de mi madre. Junto con mis trajes, que nunca me he vuelto a poner. No pude más, y pese a la penita, dejé de ser fallera 😥

He de decir que fui Fallera Mayor de mi falla (en mi pueblo, al lado de Valencia) en 1995. Lo recuerdo con mucho cariño, fue un año precioso e increíble. ¿Y sabéis una cosa? ÉL estuvo allí. Eran los años de instituto 😁. Así que tengo fotos con él en dos de los días con los vestidos más importantes de mi vida 🥰

Pensé en esa tela para mi traje de novia. Pensé que sí podía ser un corpiño. No de fallera, pero sí de novia. Es de color crema clarito, además. Pensé en capas de fina tela blanca componiendo la falda. Pensé en flores de manteletas de fallera decorando la cadera, y las “espardeñas” (alpargatas de valenciana) forradas con la tela del corpiño. Pensé, imaginé, llamé a aquella modista… y ella lo hizo realidad.

Como en el pasado, nos sentamos juntas a dibujar el vestido. Me mostró telas, ideamos los detalles, sencillos pero especiales. Y creamos MI VESTIDO. Ella y sus dos costureras lo hicieron real y dejó de ser algo en mi imaginación. Las tres hadas madrinas de la princesa, me decían 😊. Todo lo que les decía les parecía bien, y todo lo que iban creando me parecía precioso. Perfecto. Empezaron con mi vestido poco más de un mes antes de la boda. Quienes me preguntaban estaban histéricos 😅, pero estaba todo controlado. Aún sobró tiempo y todo.

El vestido tenía que evitar mi cintura y “alto culo”. Así que pensé que en la cadera iría bien y quedaría bonito. Simplemente, tenía que ser así. Y ellas lo vieron adecuado. Al fin y al cabo, son las expertas. Yo sólo a la que le dolían las cicatrices. Pero no fue incompatible en absoluto. ¿Queréis ver el resultado?:

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Bueno, no es el novio, es mi hermano 😜, pero de momento es la mejor foto que tengo donde se aprecia el vestido entero…

Ella es mi hermana. Y mi pequeño gran hombrecito. No os voy a hablar de la emoción: creo que las imágenes hablan por sí solas ❤️

Ha sido una boda muy blanca y muy azul 😊

Veréis que el ramo también era muy cómodo. Me dio la idea una amiga, ¡yo qué sé de ramos de flores! 😅. Pero me agobiaba el hecho de llevarlo. No sabía si ese día sacaría el bastón a pasear, no tengo tantas manos…

Pero dejemos de hablar de mí 😉

Como decía, parecía que los preparativos eran pan comido. Pero el deseo que hacer la fiesta en casa, con concierto incluido, por supuesto, iba a ser una bomba que no esperábamos.

Surgían los recados, el ir y venir del papeleo en el registro, quién me puede peinar que venga un sábado por la mañana a casa, las flores, el catering para la fiesta, mi vestido… Cosas que tuve que hacer yo. Es lógico, yo tengo tiempo entre semana. Que es cuando se hacen estas cosas… Y tenía que coger el coche. Y no valía un día que no me doliera la derecha, tocaba cuando tocaba. Aunque la modista y la chica que me hizo las alpargatas tuvieron claro desde un principio mi situación. No era tanto drama, si no podía ir un día, iría al siguiente. Y si pasaban más días, me llevaría alguien. Yo no estaba nada preocupada. Pero cada vez que me subía en el coche para pasar horas fuera de casa, y hacer todo lo que pudiera ese día, me “marichalaba” a tope de la derecha y me quedaba hecha un ocho pensando que no iba a poder con ello.

No es que pudiera. Es que QUISE hacerlo. Pedí ayuda cuando la necesité. Bueno, al final 😅. Pero quise ir sola a todos los sitios que pudiera. Quise sentir que YO estaba haciendo eso sola. Que podía. No preguntéis: la necesidad de sentirme una chica “normal” que prepara su boda…

Pero vamos a ver, ¿es que acaso no lo soy? Yo sí, pero mi mochila no. Mi mochila dolía, y mucho. Me obligaba algunos días a aplazar los recados para otro momento. Me hacía pensar que no iba a poder con todo. Que no podría caminar sola el trozo del jardín que yo quería, hasta llegar a mi padre. Porque la cojera izquierda, con su brazo dormido y todo, la puedo soportar. Pero la derecha no sé aún (sólo la padezco desde hace un año, 1 contra 11, no hay color 😔). Y tenía tanto miedo, lógico por otra parte, de ese dolor derecho… Aparece cuando cojo el coche. Y cuando le da la gana, también. Llegados a cierto punto, mi “simpático” campa descontrolado por todo mi cuerpo.

Me mantuve positiva. Me daba igual caminar con el bastón. Pero quería hacerlo sola. Me daba igual cojear, escorar como un barco, incluso caerme. Hice todo eso. Menos caerme 😅 (uff). Por supuesto, no sólo me dio igual, sino que ni me enteré. Lo sabía, pero me daba igual. Eché a andar cuando sonó mi canción. Respiré y caminé. Sola. Le veía a ÉL al final del todo.

Y mientras, sonaba esta canción, que hace tiempo nos gusta tocar y cantar juntos. Y que, sin estar decidido con mucha antelación, resultó perfecta:

 

 

Cuando llegué a las sillas, mi padre me esperaba en la última fila. Y vi a todo el mundo. Y fue muy emocionante. Y me desbordé. Porque soy humana. Y me paré porque no podía andar más. Porque estoy malita. Pero me cogí del brazo de un padre orgulloso que me llevó cojeando y casi apoyada del todo en él hasta el altar. Como si me arrastrara obligada, vaya 🤣🤣🤣

Hay una foto preciosa que alguien captó del momento en que prácticamente me derrumbo al lado de mi padre. Estoy sonriendo mucho y él emocionado. La gente alrededor aplaude y sonríe. Parece que me arrope cariñosamente. No es que no lo haga, es que me estaba sosteniendo el hombre porque me caía 😄. Pero eso no nos importaba a nadie, y a mí menos. Y fue… increíble. Todo muy divertido, muy natural. Los sobrinos que nos abrazaron emocionadísimos interrumpiendo al alcalde y provocando las risas y ternura de todos. El discurso emotivo a la par que tronchante de mis dos amigas. ¡Mi hermana leyendo! Como yo hice para ella en su día. Eso sí que no lo esperaba 😍. Los votos del novio. Los míos, quedándome en blanco, de la emoción, y de la diversión también, y tirando de la chuleta que llevaba en el móvil y que me tuvieron que acercar 😂🤦🏻‍♀️ (debí pronunciar los míos yo primero, pero no lo habíamos decidido). Todo tan espontáneo, tan bello, tan cercano, tan natural…

Por mucho que imaginé ese momento, fue mil veces más bonito. Fue PERFECTO.

¿Cuándo reventé durante los preparativos?

En la “despedida” atípica y maravillosa que me organizaron mis amigas. Las muy brujas 😜

Yo odio, ODIO, las despedidas de soltera. Los amigos del novio, nuestros amigos, insistieron en prepararnos una despedida conjunta. Pero muchas de mis pocas amigas (sí, lo sé, suena raro, pero ya he dicho que fue algo muy íntimo 😉) no iban o no querían acudir. Cosa que comprendo.

Así que organicé con ellas, ya que algunas ni se conocían, una comida en mi casa para un domingo de finales de junio. Así disfrutaríamos de la piscina, de un día relajado de chicas, con tutús y boas de colores (insistí 😁).

Las muy pillinas se habían compinchado con el novio para darme una sorpresa el fin de semana anterior a ése. Lo tenían todo bien atado, y yo no tenía ni idea, claro. A doña “obsesa del control” le dio un pasmo cuando recibo un video de ellas vestidas muy graciosas, diciéndome que en una hora pasaban a por mí. Un sábado normal que Pandoro y yo habíamos planeado al detalle para pasarlo en la piscina y preparando la decoración de la boda. “Duerme un poco más, tómate un diazepam, descansa que vamos a hacer muchas cosas y será un día largo”, fueron cosas que me dijo esa misma mañana y la noche anterior. Y yo tan tranquila porque era verdad lo que decía. Pero no hablábamos del mismo “Día largo”. El muy canalla 😂😍

Me quedé tan bloqueada que no supe qué decir. Vinieron a por mí, y me llevaron al chalet de una de ellas. Parte del camino con los ojos vendados, aunque yo ya sabía que no podíamos ir a otro lugar. Fue la misma fiesta, de chicas y piscina, pero en otro sitio. Y sin que yo andara organizándolo todo 😅. Les costó muchísimo a todas cuadrar ese día. Pero estuvieron. Unas se fueron a media tarde, otras llegaron después. Todas estuvieron. Y fue muy emocionante. Sencillo, natural, emotivo. Sin estridencias, sin pililas en la cabeza 😲😜, sin bailes… Fue perfecto.

Exploté.

En la comida me tuve que tomar un diazepam, porque me temblaban las manos y la voz. La conversación tranquila me estaba retumbando en la cabeza. Simplemente, no me podía dominar. Nos quedamos allí a dormir. Habían cargado con mi “churro” de lactancia y mis almohadas, claro. Pero dormí poco y muy mal. Desayunamos, y me trajeron a casa. Me tumbé en mi sofá, y cuando quise levantarme al baño… no pude. Completamente inmóvil. Me había convertido en piedra. Me dió tremendo ataque de ansiedad, con sus lloros irracionales y su respirar en una bolsa. “Han sido muchas emociones, no te lo esperabas, y estás acostumbrada a tus rutinas, sácalo todo, es normal”, me decía él… El martes pude moverme un poco más con “normalidad”.

Esos días hice un comentario en twitter, a raíz de una conversación entre los #pacientesquecuentan. Sobre el dolor a raíz de estímulos positivos, diversión y alegría. Como lo fue mi despedida sorpresa. Quise escribir sobre ello. Pero aún no quería hablar del bodorrio 😊, así que no iba a nombrar mi despedida. Pero así fue: se abrieron las compuertas y me paralicé. Literalmente. Ni el disgusto más grande ni la pelea más tremenda hace que mi dolor suba a esos picos. En cuanto a estados de ánimo se refiere. En cambio, y hablo de los últimos 11 años, sí lo hacen las emociones positivas, reuniones sociales, y alegrías varias. ¿Pero qué mierda es ésta?

Me lo explicó el doctor crack en su día. Y luego os he leído a algun@s de vosotr@s. Y sí, pasa. En fin…

Las semanas previas:

Las tres semanas anteriores fueron horribles. Completamente marichalada de la derecha, dejé de conducir el día que fui con mi madre a por el vestido. Nadie lo había visto, pero ya estaba terminado, y ella se merecía ese momento. Todas emocionadísimas, ella llorando de felicidad… Y yo pensando en que todo el dolor valía la pena. La pena.

Me derrumbé llorando al llegar a casa, como venía siendo habitual. Pero no tenía previsto hacer ningún esfuerzo más que implicase a mi derecha absurda. Y no lo hice. Se me durmió ella solita algunos días, así porque sí  🤷🏻‍♀️. Spoiler: el día de la boda no lo hizo. Uff 😅

El domingo anterior fuimos al restaurante. Antes de irnos, salimos al jardín a escuchar las canciones que habíamos elegido para nuestros respectivos “paseíllos” ☺️. Para calcular más o menos la duración y esas cosas. ¡Error!. O no. Que me costará caminar y cojeara mucho era lo esperado. Los lloros y la subida de dolor al llegar a casa, y el pensamiento que no conseguía alejar de “no voy a poder hacerlo”, también fueron lo esperado. No se puede ser tan fuerte todo el tiempo. Ni mínimamente fuerte, a veces. Pero no pasaba nada…

La última semana fue más horrible 😅😂. Menos mal que él se la cogió de vacaciones….

Preparar la fiesta en casa, como dije antes, fue una bomba que no esperábamos. Creíamos que no llegábamos a tiempo. Hay que ver las discusiones absurdas que provoca el estrés, los nervios, sí, será normal, pero fue demasiado.

La tarde – noche del viernes vinieron los muchachos a preparar sus enseres. No iba a llover, genial, podemos montar la batería y sacar los amplis. Dejar los cables a punto de conectar, bla bla bla. Y yo preparando las mesas con la comida recién recogida aquella misma tarde. Barriendo, ordenado trastos (aún). Bendito trastero donde metí todo lo que pude, cansada ya, y cerré con llave. A las 11 de la noche nos desmayábamos en el sofá. Pero yo me puse a barrer el comedor antes, porque se nos había olvidado 🤦🏻‍♀️. Sin cenar, ducha y a la cama. Dormí unas 3 horas y pico. Me exilié a mi otra cama, porque despertar antes del amanecer el día de tu boda no es que deje dormir a los demás… Cometí el error, como iba haciendo esas madrugadas previas, de repasar y memorizar mis votos 😁. Por eso me quedé en blanco: no recordaba bien el orden de los párrafos, que además cambié por enésima vez esa semana. Mis votos iban alternando versos de canciones, cosas mías, nuestras, y algo de Benedetti, cómo no  🥰. Pero bueno, fue divertido pedir mi móvil en pleno momentazo porque temí meter mucho la pata. Fue muy divertido, ¡es que me lo pasé genial!

Ya en la fiesta, en casa, empezamos el concierto nosotros, como os decía antes. Os presento mi primer y último bolo 😉 con el bandón:

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Luego vino lo más increíble del día, por si no había sido suficiente: los muchachos nos tocaron una canción. No la que dijimos que íbamos a intentar bailar 😧 (¿sabéis que nosotros dos nunca hemos bailado?). La casualidad, o causalidad, quiso que fuera la que elegimos para el momento de la ceremonia en que nos tiraban los pétalos de rosas, ya como marido y mujer: Always love, de Nada surf. Lo gracioso es que nosotros elejimos las canciones los últimos días, porque teníamos tantas opciones, y total, no había prisa… 😅. Pero ellos eligieron esa misma canción desde el principio, y al unísono. Sería por que era LA CANCIÓN. Y es ésta:

 

 

Aluciné. Me emocioné. ¡Bailé!. Bueno, si se le puede llamar bailar a aquello totalmente descoordinado que hicimos dando saltos (¡¡¡saltos!!!) y cantando 🤣. Se me rompieron los tirantes del vestido, los que caían de los hombros, en cuanto levanté los brazos. ¡No lo tenía previsto! 😅

Danzamos como si estuviéramos solos. Tropezando, riendo, besándonos, cantándonos… PERFECTO. ¿Os lo imagináis?. Escuchad la canción.

Always 🥰

Me he casado. He sobrevivido unos 3 meses a la locura. Hemos preparado una boda estupenda. La gente se lo pasó muy bien, estuvieron agusto, y se emocionaron con nosotros. Y eso es precioso. Por supuesto, no faltó el “momento sobris” de las alianzas: los 4 peques portando un cojín con 4 lazos que yo misma le cosí, a ritmo de la marcha nupcial (aquella tan típica de “ya se han casao” que todos conocemos), que les pusimos en casa cuando ensayamos (un par de veces 😜). Y fue de lo más divertido y entrañable, me perdonáis que no ponga foto ni con emoticonos, le quitaría todo el encanto ☺️.

Dicen que pasas el día en una nube. Que no te da tiempo a hacer todo lo que tenías preparado. Que no te enteras, y que pasa volando. Y, maldita sea, ¡es cierto! 😂

Por eso es maravilloso…

 

6 comentarios en “El día más bonito del mundo

  1. Ay cariñet 😍 aunque sabia algo, leerlo ha sido emocionante. A pesar del dolor porque sigan existiendo estos momentos de alegría. Serán un recurso un espacio creado en tu cerebro al que recurrir. Aunque te haya costado mucho y el esfuerzo te pague su factura no lo olvidarás. Un besote💋.

    1. Gracias, tesoro. Por emocionarte conmigo, por tu apoyo, y por compatir este relato.
      Qué bien lo has dicho: recurriré a todo lo que no pensé que podría hacer, hice, y disfruté.
      Cuando las fuerzas flaqueen… 😉
      Un abrazo enorme, cariñet!!! 😘❤️🤗🍏

      1. Sonia

        ¡Muchísimas felicidades!

        Me alegro mucho que todo saliera bien, que fuera un día mejor de lo esperado y aunque tuvieras alguna crisis valiera la pena.

        Gracias a Dios, la vida no solo está llena de lágrimas y dolor sino también de risas y alegría.

        Un abrazo fuerte

        Sonia

        1. Gracias Sonia!!!
          No se puede vivir sin dolor, siendo realistas. Pero eso no quita que dejemos de celebrar las cosas bonitas de la vida.
          Muchos besos, espero que estés bien! 😘❤️

  2. Ha sido súper emocionante leerte. Has hecho un gran esfuerzo psicológico para aún teniendo momentos malos, no flaquear, y aceptarlos como parte de ti, de la persona que ahora eres. También pediste ayuda cuando la necesitaste👌. Te quedarán recuerdos preciosos que habrás acumulado en tus #ViviendoMomentos. Me alegro muchísimo por ti. Un fuerte abrazo para ti y el Pandoro 🤗❤️💋

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