Lo normal, “mi” normal

notnormal

¿Qué es lo normal y qué no lo es?

Nunca podríamos ponernos de acuerdo en eso.

Así que quiero escribir sobre esto desde mi punto de vista, como hago con todo. Y desde MI NORMALIDAD.

Respetando siempre a cada uno. Que no por vivir con una enfermedad somos diferentes, ni especiales. Simplemente hemos cambiado de una vida a otra muy diferente de una forma impuesta. Cambiando una normalidad por otra. Así porque sí. No es nada fácil. Pero lo hacemos. Se llama ADAPTACIÓN.

Según la RAE, la definición de la palabra normal es la siguiente:

normal

Del lat. normālis.

1. adj. Dicho de una cosa: Que se halla en su estado natural.

2. adj. Habitual u ordinario.

3. adj. Que sirve de norma o regla.

4. adj. Dicho de una cosa: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Si hablamos de norma, la definición es la siguiente:

norma

Del lat. norma ‘escuadra’.

1. f. Regla que se debe seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc.

2. f. Escuadra que usan quienes arreglan y ajustan los maderos, piedras, etc.

3. f. Der. Precepto jurídico.

4. f. Ling. Conjunto de criterios lingüísticos que regulan el uso considerado correcto.

5. f. Ling. Variante lingüística que se considera preferible por ser más culta.

Cuando usamos la palabra normal, estaremos de acuerdo en que no para todos significa lo mismo. Lo que para mí es normal, puede no serlo para ti.

Otra cosa son las diferencias de opinión, o cuando alguien quiere imponer su normalidad porque cree que tiene razón.

Pero me quiero centrar, en concreto en la normalidad de cada uno. En sus “normas”, no como imposiciones, sino como dice la RAE, “regla que se sigue cuando afecta a las conductas, tareas, actividades, etc.”. 

Yo tenía una vida considerada “normal”. Enfermé, y esa vida se convirtió en otra, que consistiría en ir de médico en médico unos cuantos años, y en no saber qué me pasaba. Mientras veía que mi cuerpo pedía cambios y me daba dolor.

Me diagnosticaron una enfermedad poco frecuente. Y mi vida volvió a cambiar. No era muy diferente. Pero sí mejor, en cierto sentido. Ahora podría decir NO a las barbaridades que habían hecho conmigo los años anteriores. Cosas que para los médicos era “normales”, empeoraron irreversiblemente mi calidad y forma de vida.

Mi normalidad pasaba a ser empezar de nuevo, con una etiqueta que me daba paz, por fin. Y someterme a visitas y tratamientos diferentes, para intentar mejorar la situación.

Y eso era mi vida normal.

Como sabéis, esos tratamientos no funcionan. Y el no tener tratamientos ahora mismo y quedarme en el limbo, también es normal. Lo es, para las soluciones médicas que me pueden ofrecer los profesionales que me tratan. No debería serlo. Suena muy duro, suena muy mal. Pero a día de hoy, ya lo han hecho todo. Me siguen cuidando, que no es poco. Ya veremos…

Seguro que todos tenéis una vida normal. No será como la mía, pero no ha de serlo. Es VUESTRA VIDA. Y no dejéis que nadie venga a deciros qué es normal y qué no lo es.

Para mí y las personas que viven o han vivido conmigo muy de cerca, todo esto que antes no pudo serlo, hace años que es NORMAL:

  • Duermo con 4 almohadas alrededor de mi cuerpo. En el pie, en la cabeza (esa es mi almohada “normal” 😜) , a un lado del cuerpo, y al otro. Para quien está al lado, es NORMAL. Para mí, además, es absolutamente necesario.
  • Tengo un abrebotes eléctrico, porque las tapas son mis imposibles. Paso mucho tiempo sola en casa. Puedo, en general, cocinar y hacer las tareas básicas de cada día. Abrir los botes no es una de ellas. Un día tenía antojo de banderillas. Estaba sola y era de noche, y tarde. Me desesperó tanto no ser capaz de abrir el bote, que cubrí la pila con bayetas y lo estampé. No se rompió en muchos pedazos. Saqué las banderillas, y eso sí, me las tuve que comer todas porque se vertió el vinagre 😅. Pero yo PUDE comer lo que me apetecía. Al día siguiente un amiga me compró el nuevo chisme 😊. Romper un bote para lograr abrirlo fue NORMAL.
  • No puedo hacer casi nada con las manos abiertas y extendidas. Imposible si me duelen mucho. Los abrazos, sobretodo los de las mañanas, los doy con el dorso de las manos. Así puedo hacer más fuerza. Otras veces, engancho los pulgares para que no se me caigan los brazos. Y esos abrazos son lo NORMAL.
  • Antes de que me pusieran el Neuroestimulador, cuando no me tenía en pie me sentaba en el suelo. Estuviera donde estuviera. Si esperaba en la calle a alguien, me sentaba en un portal, o me apoyaba en la pared, en una farola, donde fuera. Era NORMAL.
  • Ahora no lo es, porque aunque ya no tengo puesto el aparato, aún no me puedo sentar de ciertas maneras, una de ellas en el suelo. Tampoco puedo tumbarme boca arriba. Ni recostarme en la cama para leer. Ni apoyar la espalda en los respaldos del sofá, del asiento del coche… Necesito ponerme un cojin que yo misma cosí en los homoplatos. Llevarlo siempre detrás es NORMAL.
  • Me cuesta mucho, por el dolor de manos y de la piel de medio cuerpo, ponerme crema hidratante. No digamos protector solar. Así que imaginad qué alegría cuando descubrí la crema “bajo la ducha” y los spray solares. ¡Así sí! ☺️. Hay recipientes que me resultan muy difíciles de abrir o sostener, o ambas cosas. Así que tengo otros donde vierto su contenido, y no tengo que andar pidiendo que me dejen el champú abierto. Y estos ejemplos de cosas del día al día son lo NORMAL.
  • En mis armarios, más en los de la cocina, las cosas están colocadas de manera que llegue a las que uso. Aunque no falta el taburete de plástico de los niños en el suelo para no estirar demasiado la espalda. Ni la paleta para alcanzar las cosas que se quedan al fondo 😁. Y además de muy práctico, eso es NORMAL.

Es normal cojear, es normal tener muletas y bastones por todas partes, es normal ir despacio, es normal no salir en días de casa, es normal pasarlos casi enteros en el sofá, es normal hacer tareas a ratitos, es normal no hacerlas, es normal salir, es normal entrar. Mi vida es NORMAL para mi estado y condición, y para lo que quiero y puedo hacer con ella.

Podría poner muchos ejemplos más. Seguro que vosotros tenéis un montón. Quizá algunos coincidan. Quizá algunos os den nuevas ideas. Quizá me las deis vosotros a mí. Se trata de, como se ha dicho siempre, apañarse como una buenamente pueda. No quiero dejar de atender mi casa como me gusta, porque me gusta hacerlo, sólo porque me resulte incómodo y doloroso. Hay cosas que nunca hago. Pero, aunque sea de otra manera, quiero seguir haciendo las que sí puedo hacer. Necesito ayuda muchas veces, pero no necesito sentirme más inútil…

Cuando trabajaba atendía la casa igual. Porque me gusta. Ahora voy a otro ritmo y no hago las cosas igual. Pero, ¿qué más dará, si el resultado es el mismo?. No es fácil llevar una casa y una enfermedad. Se puede, pero tiene su aquel. Menos mal que “cada maestrillo tiene su librillo” ☺️

Mis modos, mis maneras, mis inseparables cojines y almohadas, mis trucos, mis normas, mi NORMALIDAD, son eso, mías. Y de las personas que están cerca. Porque es como lo hago cada día, desde hace mucho. Para mí es normal, para los que se han acostumbrado, también lo es.

Ni bueno ni malo, ni mejor ni peor. Es lo que hago y lo que necesito. Es normal. Si tu opinión y manera de vivir difiere, lo respeto. Pero que nadie me diga frívolamente que no es normal. Porque quizá a mí no me lo parezcan sus rutinas, y entrar en eso es tan absurdo e innecesario…

Podría hablar de la normalidad en muchos ámbitos de la vida, y de la sociedad. Y lo haré. Pero mejor lo dejo para otro día. Porque son las 11 pasadas, he terminado este borrador, lo voy a publicar, y voy a intentar dormir otro rato. Porque la noche ha sido toledana, con dos ratos de sueño no reparador de unas dos horas cada uno. Y eso, queridos míos, cada noche prácticamente, y después cada mañana, ES LO NORMAL 😉

 

10 comentarios en “Lo normal, “mi” normal

  1. Me ha encantado Marta tu disertación de lo que es “normal” y lo que es o debería ser “normal”. Cuando por cualquier circunstancia te sale del parámetro mal entendido de la normalidad, ya te etiquetan y bastantes tenemos, no. Es normal no dormir cuatro horas seguidas? te dirán que sí o que no, según el criterio de cada cual. Te mando un beso en forma de almohada.💋💚🍏

    1. Muchas gracias, cariñet.
      Es un tema que da para mucho. Sólo son unos ejemplos en general, de “andar por casa”. Pero todos sabemos que los años y la rutina convierten en normal lo que nunca fue. Y que tratar de discernir, y opinar de manera superficial, no lleva a ningún sitio más que a sentirse mal, como poco…
      Hay mucha tela que cortar 😉, ya sabes.
      Un abrazo! 😘❤️

    2. JOSÉ DE LA LUZ GALAN

      Gracias, muy buena tu disertación tenemos que aprender que lo normal es normal conforme a las circunstancias se le prentan a las personas. Ser positivo y propositivo ante todo.

      1. ¡Muchas gracias a ti por tus palabras!
        Me ha gustado mucho esto de que lo normal es normal conforme a las circunstancias de las personas. No puedo estar más de acuerdo.
        ¡Un saludo!

  2. Tina

    Tu normalidad es mi normalidad! 😅
    Todas usamos esos “trucos” que hacen nuestra vida un poco más fácil..,
    Felicidades y que sigas disfrutando de los pepinillos cada vez que te apetezcan 😉
    Un afectuoso saludo: Tina

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