Un domingo cualquiera

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Hoy me he despertado, como casi siempre. Con mis 4-5 horas de sueño interrumpido. Es increíble a veces cómo el cuerpo humano se adapta a tantas cosas “nocivas”. Lo digo mucho, pero no es bueno ni “normal” dormir mal y soportar dolor continuamente. Pero es nuestra norma, nuestra realidad. Así que… (No me vale un “Es lo que hay, pero…)

No tenía fuerzas para levantarme, pese al dolor de espalda tan fuerte de cada mañana. Y de cada día, bla bla bla. Me he enredado en la redes – sociales -, leyendo el blog de Domando al lobo.

Me sigue impresionando y llamando mucho la atención leer en vuestros blogs, comentarios, tweets y demás, cuánto tenemos en común. Pese a padecer diferentes enfermedades…

La atención que nos dan cuando acudimos a Urgencias (será por gusto), tanto si ya tenemos diagnóstico, o diagnósticos, como si aún estamos en la fase de “no sabemos qué te pasa”. La falta de empatía la mayoría de la veces es, lamentablemente, notoria. Qué os voy a contar que no hayáis vivido alguna vez…

Tras casi dos horas, me he levantado. He tenido fuerzas para darme una duchita. Y con eso he gastado casi todas mis cucharas de hoy.

Estoy en el chalet. Es domingo de buen día, de piscina, de paella a leña (soy una valenciana de buenas costumbres 😉). Y yo ya no puedo más, de dolor, de cojera. De mí. Literalmente, es día de hacer de tripas corazón.

Pienso que mañana he de ir sí o sí, esté como esté, al INSS.

Os conté que, tras haber tenido que llevar el asunto a juicio, me han concedido la IP Absoluta  Bueno, eso dice la sentencia.

Esto no lo conté, porque había que esperar a que el INSS presentara recurso o no. No lo hizo, la sentencia fue firme, y el caso se archivó un mes después. Pero para mi sorpresa, la sentencia está redactada AL DÍA SIGUIENTE DEL JUICIO 😵. Para mí grata sorpresa, vaya. Con razón lloré tanto al leerla… El juicio se celebró el pasado 25 de junio. No cobro aún la cantidad que toca, la “nueva”, para sorpresa y cabreo de mi abogada. En la web, los documentos míos que he podido descargar, tienen los datos, a fecha de agosto de 2018, de mi pensión “vieja”. Está feo hablar de dinero. Pero yo necesito asumir costes del proceso judicial, ir al fisio, visitar a un médico estupendo del dolor, privado, en Valencia. Al que llevo mucho tiempo esperando acudir, y no lo he hecho por mi economía. No puedo ser más sincera. Por vergüenza de pedir dinero a la familia, por aquello de “ya queda menos, seguro que todo sale bien”. ¿Y sabéis qué? Tengo suerte, ha salido bien. Pero cada mes que pasa mi cuerpo sufre mucho. Porque un mes tiene muchos días y horas de dolor…

En fin, que me cabreo y me voy del tema.

La cuestión es que el próximo miércoles tengo el tribunal de la minusvalía. ¡Por fin!. Lo solicité hace 15 meses. En Madrid, claro. Porque me empadroné allí cuando me fui a vivir, lógicamente, y empezó mi periplo médico bueno. Y sigo allí empadronada, con lo cual, tuve que solicitar allí la minusvalía. Que yo encantada. Papeles e informes de la misma provincia, menos problemas.

Es que aún estoy “esperando” que me llamen de Valencia. Cuando la solicité no tenía diagnóstico (sería en 2010 u 2011, ni me acuerdo)  Aunque me dijeron directamente que no me iban a llamar. Con lo cual, en realidad no esperaba nada.

Y ahora que por fin me toca pasar el tribunal, NO TENGO EN REGLA LOS PAPELES, POR PARTE DEL INSS. No sabéis cuánto os odio…

Por eso he pensado en ir mañana, en persona, a ver qué me dan. Para mí es un esfuerzo. Porque el martes marcho a Madrid, y vuelvo el miércoles. Pero en estos años he aprendido que, entre comunidades autónomas y en cuestión de papeles, más vale que sobre que no que falte. Porque no puedes decir aquello de “mañana lo traigo”, o “espere un momentito que mando a alguien a buscarlo”.

Tengo la sentencia del juez, donde queda claro que me conceden la Absoluta.

Pero no puedo evitar sentir cierta ansiedad. ¿Y si no es suficiente? Nunca he pasado el tribunal de la minusvalía, llevo mis informes, hasta el de la perito, pero yo qué sé. Pensaba que habrían actualizado mi estado  Qué inocente. Malditos. ¿Es que en agosto están de vacaciones? ¡Venga ya! ¿Y en julio? Que no lo digo yo, os lo dice un juez. En fin, salvo llevar los papeles que pueda, por mi parte no puedo hacer más. Y que mi abogada reclame, que es lo que va a hacer. Si a ella le extraña y le parece inadecuado, ella sabrá que trabaja en esto.

¿Y sabéis una cosa? Quiero mi valoración de la minusvalía porque tengo derecho. Porque la piden para muchos trámites. Porque, por desgracia, tengo mucha vida por delante que va a ser esta vida. Y, Virgencita que me quede como estoy. Porque muchas veces, o todas, necesito aparcar o “que me aparquen” en la puerta. Porque jamás, ni yendo sola y montada en bastón, se me ha ocurrido aparcar en un sitio de minusválidos. ¡Ni un momentito ni leches! – aplíquese a vehículos curiosamente grandes y caros que no tienen reparo – ni derecho – en hacerlo 😠😤.

Y ya que estamos en faena, os contaré algo: tras iniciar los trámites de la Dependencia en 2011 (ejem, ejem), me concedieron la ayuda para que viniera alguien a casa a ayudarme, tanto en aseo personal como en tareas del hogar. En una nueva valoración, hace casi dos años. Entonces estaba sola en casa. Y todo estaba en orden. Pero ni la trabajadora social ni yo caímos en el padrón: ¡necesitaba el de mi pueblo, y yo estoy en Madrid! Obviamente, renuncié a la ayuda, y no se me ha ocurrido solicitarla en Madrid. Porque no vivo allí. A mis familiares de allí les vendría bien, pero NO somos esa clase de personas. Me alegro de que se haya solucionado el tema de mi Incapacidad porque, por desgracia, nunca volveré a trabajar. Y eso me sigue dando mucha, muchísima pena todavía… Pero hacer trampas, jamás.

Me he vuelto a ir del tema.

Que hoy es domingo. Que me voy a meter en mi piscina de niños a flotar en colchoneta un ratito. Que luego me comeré esa paella con dos paracetamoles de postre. Que me iré a Madrid esta semana, y que el tribunal irá bien. Que mi amiga y yo nos haremos fotos de las “invisibles”, donde suelto el bastón y el dolor no se ve, y haré un pequeño esfuerzo para salir a cenar por Gran Vía, ya que nos quedamos en un hostal. Son nuestras “vacaciones” 😉. Que ella se irá de paseo por la tarde mientras yo descanso en la cama del largo y pesado viaje. Que intentaré que no me pueda la ansiedad.

Que voy a hacer un poco de tripas, CORAZÓN.

💚

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