Querido Murphy: ¡Déjame vivir!

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Pues resulta que, en mi graciosa y perpetua cojera, me he torcido el pie derecho. El único de mis 4 miembros que “está bien” 😓.

Y tengo un esguince. Leve, pero un esguince en una “Simpática” puede ser fatal. Así es como empieza la enfermedad, con un traumatismo que no parecía nada grave…

Hace 3 años, hablaba de las lesiones en una persona afectada de Síndrome de Dolor Regional Complejo / Distrofia Simpática Refleja, cuando me lesioné el gemelo de la pierna izquierda.

Hablaba según mi experiencia, y sobre todo lo que los médicos me explicaron. Pero, en general, os diré que si el dolor se pasea por piernas y brazos, campando a sus anchas, así porque sí, imaginad si hay una lesión, por muy pequeña y tonta que resulte. Insisto, fatal. Pero no adelantemos acontecimientos.

Tres años después, puedo decir que todavía me duele el gemelo, muchos momentos al día, y el dolor que siento es el mismo que sentí mientras la puerta del coche me lo golpeaba en el accidente. Ese dolor se ha hizo crónico. Es un dolor muscular, pero crónico. Me duele más la pierna, en conjunto, con el dolor perpetuo en el gemelo. Aunque cojeo igual, prefería hacerlo sin esa molestia. Pero no es cuestión de preferencias, claro. En fin, qué le vamos a hacer. Pudo ser peor. Y no es por consolarme.

De lo que no recuerdo haber hablado largo y tendido en el blog, es de mi mano derecha. Aunque sé que la he nombrado en muchas ocasiones.

Recordemos que la enfermedad afecta a mis miembros izquierdos. Más a la pierna. Al brazo izquierdo entero. Al lado izquierdo de la cara, y al ojo. Pero lo que más me duele e incapacita es la pierna. Aunque el dolor, como sabréis, es muy pero que muy caprichoso…

En 2013 me hice un esguince en la muñeca derecha. Al mes de lesionarme, empecé mi periplo (bendito) en Madrid. Allí me mandaron rehabilitación enseguida, para volver a andar (o intentarlo), y de paso se ocuparon de mi mano. También tuve seguimiento de ésta por parte de Neurología. Pero se me quedó un dolor y debilidad que me impedía hacer muchas cosas normales, cotidianas. Hacerlas sin dolor, por supuesto. Resultado: dolor neuropático crónico.

En 2016 me caí en la playa. Y me apoyé en la mano derecha, sin percatarme. Iba a caerme de espaldas en la arena, fue instintivo. Así que volví a hacerme un esguince. Casi dos meses después, me mandaron rehabilitación en Valencia. Como paciente desplazada, me pareció que tenía suerte. Ya me habían visto en Madrid, pero lo hablé con mi médico y le pareció bien que hiciera fisioterapia aquí. Pero fue mal, muy mal. Por mucho que dije y expliqué, y siendo mi segundo esguince, y teniendo ese dolor que ya se había quedado desde hacía tres años… Bueno, sólo acudí a la primera sesión. Me hicieron tanto daño, pese a mis quejas, que esa noche se me cayó la bandeja con la cena que me había preparado. Me dolió incluso rozando el antebrazo a través de la chaqueta. Les llamé y no volví. No iban a hacerme ningún bien, pensé. Y me dijeron que lo sentían pero que quizá fuera mejor para mí que me tratasen en Madrid. Claro. Se acabaron los derechos de desplazada. ¿Porque no quisieron /supieron tratar una lesión a una afectada de esta enfermedad? En fin…

Cuando fui a Madrid, me dijeron que había hecho bien. Me mandaron al Cirujano de la mano, y me hizo un seguimiento hasta este año. No pudo hacer nada más: el nervio está bien. Pero se me ha quedado un dolor crónico neuropatico. El que ya estaba. Otro. Más.

Y esta es la historia de mis dos manos absurdas 😉😢.

¿Y qué queda? La pierna derecha. Ni que decir tiene que la cuido como oro en paño. Es curioso, porque todo empezó con aquel golpe tan tonto del cristal que cayó sobre mi pie derecho…

Y diréis, bueno un esguince se cura y ya está. Reposo, hielo, antiinflamatorios… Lo de siempre. Pero estoy en Valencia. Así que no he ido al médico. Si es preciso lo haré. Pero esta vez he ido directamente al fisioterapeuta. Un chico al que conozco hace muchos años, que me “trataba” incluso antes de saber mi diagnóstico. Y me hacía bien. No me podía tocar mucho, y no sabíamos por qué. Pero me hizo bien. Por lo que sea. Desde entonces, se ocupa de deshacer los nudos de mi cuello. Que no me duelen, o no lo percibo, demasiado. Pero ahí están. Ha tratado a amigos míos, y les ha ayudado mucho. Y esta vez, no tenía ganas de disgustos. De errores, de dar explicaciones a quienes no quieres, o no saben, escuchar. Sí, lo sé, lo he dado por sentado. Pero sabéis que acudir a urgencias cuando te tuerces un tobillo es igual a tensoplast, ibuprofeno, hielo y reposo. Y bueno, los fisios saben vendar 😉. Y lo demás también nos lo sabemos todos.

Es curioso. Cuando era adolescente me hice muchos esguinces. A veces, en los dos pies a la vez. Y donde más, ¿adivináis? En el pie izquierdo. Tuve mucha suerte de no “volverme simpática” en aquel entonces. Lo he pensado tantas veces… Aún no era mi momento 😑.

Por supuesto, la próxima semana he pedido cita con mi médica de cabecera en Madrid, ya que tengo que ir. Y si me dice que acuda al hospital, allí o aquí, lo haré. Hasta entonces, prefiero cuidarme mucho mucho y estar TRANQUILA. Mi paz vale mucho más. Eso sí, sin dejar de observarme.

Quizá parezca que me justifico. Que mi miedo, sí, miedo, por el resultado de lo que ha ocurrió en el pasado, me paraliza. Sí. Pero es que me he lesionado 3 veces. Si siempre haces lo mismo, no esperes resultados distintos. Algo así dicen, ¿no?

No pienso que esta lesión me vaya a dejar dolor (neuropático) crónico. Es curioso, pero no lo pienso. Estoy en paz, positiva, descansando, observando. Esta vez, lo prefiero.

Ya os contaré que esto se pasó y que mi único miembro “antipático” no se simpatizó 😁. Lo haré.

¡Cuídense mucho ahí fuera!

Un comentario en “Querido Murphy: ¡Déjame vivir!

  1. Pandora

    Reblogueó esto en PANDORA TIENE LA LLAVEy comentado:

    Aquí estoy, casi un mes después de aquella absurda torcedura de tobillo.
    Como tantas otras, de un pie y de otro. Porque cojeo y a veces “el equilibrio es imposible”, como dice la canción 😉.
    Aquí estoy, tratada por el fisio. Con el tobillo desbloqueado.
    Aquí, vista por mi médica de cabecera, siguiendo sus consejos.
    Aquí estoy, esperando la llamada del Doctor Crack, cuando vuelva de vacaciones, previo aviso de lo que ha pasado a la enfermera, que tomó buena nota de todo.
    Porque un esguince leve con Distrofia Simpática Refleja…

    Y aquí estoy. Repitiéndome que NO NO NO por favor. No te simpatices, derecha. Por favor…
    Pero lo ha hecho. Un par de días. Desde el dedo meñique hasta el pelo. Toda la derecha. Pierna, ingle, brazo y ojo incluído.
    Exactamente igual que la izquierda lo lleva haciendo años.

    Ahora reposo. Y espero. Y me extra-super-mega cuido.
    Porque tengo miedo. Porque me duele mucho, de verdad. Porque sé que es dolor neuropático.

    Pero aún quiero pensar que es puntual. Que no van a ser 4 de 4 miembros.

    Que no, que no, que no.

    Que la ESPERANZA es lo que queda en LA CAJA DE PANDORA.
    🍀🍀🍀

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