La chica de la guitarra

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A esa chica que, de vez en cuando, olvida que vive con su “maldito simpático”, y logra creer que es alguien “normal” :

De pequeña empezó a tocar la guitarra. Pero un piano eléctrico, de los “grandotes” , cuando muchos niños tenían aquel pequeño que tanto se estilaba, la conquistó. Y le dio por él piano. Y luego por otras cosas. La edad y los cambios en los niños, es lo que tiene.

Hace pocos años volvió su interés por tocar la guitarra. Esta vez, no sólo por tocar, sino por aprender 😁.

A veces le resulta difícil porque le duelen las manos, y no sabe cómo sentarse para estar algo cómoda. Pero empieza a tocar y se le olvida un poco. Si está aprendiendo una canción, la toca una y otra vez. Insiste, practica. Una vez, y otra, y otra más.

Y se olvida de todo. O casi.

También lee. Devora los libros. Y como le cuesta muchísimo dormir, por la noche es su momento. Momento de paz y silencio para sumergirse de lleno en una novela, que le transporta a otros lugares, épocas, con otras personas, a las que imagina y llega a hacerlas un poco suyas.

También escucha música. De casi todo tipo. Clásica y oriental, para relajarse. “Moñas”, cuando está triste y necesita dejarse llevar hasta que la tristeza desaparece. Rock, para cantar alto y espantar el mal, como reza el dicho.

La chica de la guitarra va a conciertos siempre que puede. Le fascina la música en directo. Sobretodo en salas pequeñas, donde se crea un ambiente íntimo entre músicos y público. Donde uno se transporta a la canciones y a la música, para vivir en ellas mientras dura el momento…

Hace tiempo que no puede ir. Pero volverá a hacerlo. “No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista”. Pues eso.

La chica de la guitarra está cojita. Pero ella suele decir: “Sólo cojeo cuando ando” 😜. No le importa, pero sufre dolores en casi todo su cuerpo, y le pillan desprevenida. Desde hace años. Y no logra acostumbrarse 😓

Se le paró el reloj hace diez años. Todo cambió. Su cuerpo, su vida, sus amigos, el modo en que la tratan… Muchas cosas. Demasiadas. Hubo gente que se fue. Siempre sucede. Conoció gente nueva, descubrió sobre los demás, sobre sí misma. Sobre lo que supone tener de compañera una enfermedad difícil. Descubrió que hay gente que se queda y con la que puede seguir siendo ella misma. Que se preocupa, sí, pero la sigue tratando como antes. O lo más parecido posible.

Descubrió que es difícil ser cojita y conocer gente nueva. ¡Conocer chicos! Y ligar. Imposible. Es joven, es lista y a veces hasta se ve bonita. Pero las personas estamos llenas de prejuicios. Me gusta estar sola, se dice. Pero cuando fracasó su relación, se truncaron sus sueños e ilusiones. Hubiera pasado igualmente, se dijo. Es mejor así. Con los años, sabe que fue lo que tenía que pasar. Y no importa. Pero el dolor duele, y esto es así.

La chica de la guitarra está triste (qué tendrá la princesa) 😊. Se le pasará. Es fuerte, cuando lo recuerda. Conoce gente como ella, que lucha cada día contra esa tristeza. Ese dolor, ansiedad, incapacidad, frustración, resignación, aceptación, incomprensión… Y un largo etcétera. Personas muy grandes. Pacientes que cuentan. Y si ellos son valientes y fuertes, ¿por qué ella no?

Bueno, hoy no. Mañana. ¡Pero mañana sí, ¿eh?!

La chica de la guitarra escribe porque ahora no puede tocar. Es muy tarde. La gente duerme. Ella no. Si mañana tiene fuerzas, si logra descansar algo, tocará un poco. Y si se concentra y se deja llevar, pasará un buen rato. Y de paso le dará una patada en la boca al maldito DOLOR.

Es una buena chica. Lleva unos meses bastante recluida. Es por su bien. Las “vacas flacas” precisan reposo y mucha paz. Y aunque se le cae la casa encima, y de vez en cuando le poseen las “limpiezas de primavera”, se vuelve loca y marujea en su hogar, aunque le lleve a pasar días en modo cama-sofá… Prefiere tocar. Aunque se le duerman las manos. Aunque no sienta su propia fuerza.

La fuerza es poderosa en ti 😜.

La chica de la guitarra es una chica normal. Como tú. Que tiene sus cosas. Que tiene ilusiones, deseos, esperanza. Y tristeza, y dolor, y decepción. Y más. Pero ella toca y toca, y canta, con su “voz de moco” 😂 (un poco nasal) . Aunque hay quien dice que a veces no canta del todo mal…

Se inventa y reinventa casi cada día.

Espero que siga así. Que encuentre pequeñas cosas cada día que le hagan olvidar un poco el desastre de cuerpo en el que vive ahora mismo.

Espero que aguante hasta que pase la tormenta. Y muy pronto, nos reiremos mucho y muy fuerte de todo esto.

¡Lo prometo!

🍀🍀🍀

 

2 comentarios en “La chica de la guitarra

  1. A veces hay que buscar debajo de las piedras para encontrar la fuerza para seguir. Ayer leí un artículo de una persona con lupus que decía que cuando tenía una crisis de dolor, sólo le preocupaba pasar el siguiente segundo, así era la única forma con la que se abstraía de todo pues sabía que segundo si era capaz de aguantarlo.
    Sentir que no eres la única que hay otras personas que como tú, sobreviven a la adversidad, ayuda, creo que pacientes que cuentan sirve para mucho. Como dices si otros pueden, yo también podré, pero es humano dudar, sentirse mal, esto es demasiado duro.
    A ver luego me dices que tocaste tanto la guitarra que los días pasaron sin darte cuenta. Una abrazo, juntas podemos🤗💪🍏❤️💋🍏

    1. Pandora

      GRACIAS.
      Eres maravillosa. Gracias por tus palabras, siempre de apoyo y comprensión.
      Te mando mucha fuerza y cariño. Vamos a pensar en los siguientes segundos, porque un segundo seguro que lo aguantamos 😉.
      Mil besos!!! 😘😘😘💪💚

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