Creo. Cuando “creer” es “crear”.

 

  • En lugar de No puedo, creo un “Sí puedo, aunque con dolor y limitaciones”
  • En lugar de enzarzarme en luchas sin cuartel contra el mundo, creo una lucha con objetivos alcanzables y centro mis fuerzas en ella.
  • En lugar de lamentos, creo momentos con mis personas preferidas para desahogarme. Y el resto de momentos, los comparto con ellas y los vivimos como más nos gusta.
  • En lugar de callarme lo que me ronda la cabeza en mis horas bajas, creo alternativas para sentir paz. No hace que desaparezca, pero si me centro en una actividad que me gusta o me distrae, me siento mejor.
  • En lugar de renunciar a algunas cosas, creo maneras diferentes de hacer las que sí puedo y me gustan. Hago que se adapten a mí, y eso me aporta seguridad y más confianza en mí misma.
  • En lugar de un No rotundo, creo mis propios Si, parándome a pensar un momento en cada situación. Siempre que sea posible, puedo responder con mis propios “Si”; al fin y al cabo, “Yo soy yo y mis circunstancias”, pero sigo siendo YO.
  • En lugar de patalear contra las adversidades, creo momentos de caerme y llorar si lo necesito. Porque así me resulta más fácil volver a levantarme con la cabeza despejada, y enfrentarme a las situaciones difíciles con todas las fuerzas que tengo, sean las que sean.

En lugar de verlo todo negro cuando se acumulan los malos días, creo que puedo visualizar las cosas de muchos colores. Y me concentro en ello, sin obviar la importancia que tiene lo malo, pero eso sí, acompañándolo de todas las cosas buenas que encuentro a mi alrededor.

Qué días más duros estoy pasando. Dolor, insomnio, cansancio, impotencia  carencia de fuerzas y de control sobre mi cuerpo…

Yo CREO que “esto también pasará”. Y volverá, y volverá a pasar. Así que creo distracciones y busco la tranquilidad, a mi ritmo y a mi manera.

Creo que no se trata sólo de poner buena cara y estar “animada”.

Creo que se trata de tener ACTITUD, aprender a ver las cosas tal y como son, y seguir adelante con nuestros propios medios, como mejor podamos. Sin hacer como que no pasa nada, pero no permitiendo que la nada nos invada y lo llene todo. Como en “La historia interminable”  😊

Creo que puedo jugar esta partida con las cartas que me han tocado. Y salir airosa, y ser feliz. Tengo mis límites, como cualquiera. Pero si me reinvento y creo para mí momentos de calidad, adaptándolo todo a mis necesidades y posibilidades, estaré bien.

Yo creo. Creo en crear mi propia vida. Y vivirla en paz.

La enfermedad que me acompaña

 

Hace unos años escribí cómo pasé del infierno al purgatorio, cuando una amiga, médico de familia, sospechó que podía padecer SDRC. Tenía razón. Y un año y pico después (todavía), comenzaron los tratamientos en Madrid.
Tratamientos más invasivos, que demostraron que padecía esta enfermedad poco frecuente.
Tratamientos para el dolor crónico que padecía, y padezco. Para mejorar mi movilidad y mi calidad de vida.
Pero habían pasado unos 6 años. Funcionaban, pero muy poco tiempo, mucho menos de lo que mi médico esperaba…
Y así acabé con un Neuroestimulador implantado, desde hace casi un año.
Ya hace la friolera de 10 años que apareció la enfermedad. Pese a las esperanzas fallidas, ha sido más rápido y fructífero el camino desde que me diagnosticaron. Me he sentido TRATADA, escuchada y atendida por mis médicos. Aunque la ciencia no dé para más… de momento.
Implantar el neuroestimulador es el último paso, para ayudar a paliar mi dolor. NO para curar la enfermedad.
Está siendo un camino muy complicado, con trabas que estamos intentando solucionar. Y si llega el momento, habrá que retirar el aparato.
Pero ahora no pienso en eso. Pienso en lo que nos ocupa, a mi médico y a mí, y voy a ello.
No voy a rendirme sin intentarlo. Y si no puede ser, daremos un paso atrás. Y eso estará bien, muy bien.
Porque sabré que, gracias a muchos buenos profesionales, gracias a mi “Doctor Crack”, gracias a mí por ser PACIENTE, sabré que lo hemos intentado TODO.
Y eso estará bien. Muy bien…

PANDORA TIENE LA LLAVE

Existe una enfermedad neurológica, poco común, y muy compleja, que yo tengo.
No se sabe por qué se produce, con lo cual, no se conoce la cura.

Se llama SÍNDROME DE DOLOR REGIONAL COMPLEJO.

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