Delirios de una noche

Llevo casi diez años enferma. Aunque lo voy a estar siempre.
Llevo dentro de mi cuerpo un aparato que vibra para que pueda estar de pie y andar con menos dolor.
Dentro de mi cuerpo.
Con menos dolor. No sin dolor. Y no siempre.
Dentro…

Han pasado cinco meses, y voy llena de parches. Para el dolor de la piel, la hiperalgesia, parches de lidocaína.
No me toquéis, no me abracéis , me hacéis daño. No me gusta… 😑
Parches para la inflamación interna, para el dolor que ésta me provoca.
Siempre con el aparato encendido. El mando a mi lado. Parece que haya sido así toda la vida. Y si lo veo desde fuera, es… No sé lo que es.
Me duele tenerlo. Pero me hace estar en pie. Hace años que dejé de estar de pie. De andar. Estoy coja. Estoy enferma. No puedo andar. Me duele. Siempre.
Por eso el Neuroestimulador es bueno… ¿No?
No puedo hacer la cama.
No puedo apoyar la espalda.
No puedo tumbarme boca arriba.
No puedo sentarme en la cama.
No puedo incorporarme.
No puedo sentarme en el suelo.
Porque me duele el aparato…
No puedo dormir.
Tengo pesadillas, sueños horribles que me angustian cada noche. Cada despertar.
Tomo pastillas.
No me gusta, pero sé que las necesito. Y eso me gusta menos.
Necesito a mi Doctor Crack. Necesito que me cuide. Yo no puedo hacerlo todo.
Llevo un aparato dentro. Dentro de mi cuerpo…
Me duele tanto que a veces no lo puedo soportar.
No lo quiero. Pero sí lo quiero.
Me ayuda a andar. A estar de pie. Aunque me duela tantísimo estar sentada…
Me estoy poniendo “simpática”. Pero a la vez tengo paz, y menos dolor. Y también más dolor, mi dolor de siempre…
Tras los primeros (pocos) meses con el aparato, el dolor bestia, mi dolor, ha vuelto.
Y el aparato no está sabiendo luchar contra él. Ni lo más mínimo…
No quiero pastillas.
Me dan miedo
Me da miedo necesitarlas.
Me da miedo no poder dormir sin ellas. Y tener pesadillas cada noche. Y esa angustia al despertar…
Voy a estar siempre enferma.
Me duele mucho tener el aparato dentro.
Pero es que…
Lo necesito.
Lo quiero.
Que no me lo quiten.
Que me sigan cuidando.
Pero es que… me duele mucho…
Pero necesito descansar.
Estoy muy cansada.
Me quedo sin fuerzas.
Necesito ser fuerte.
Si no no podré con todo esto y querré arrancarme el aparato… 😢
Para volver a no sentir mi medio cuerpo, pero sí su dolor. Mi dolor.
Para volver a cojear con dolor. A “pegarme” al bastón como la extensión de mi cuerpo en la que lo he convertido.
Y sin el aparato podría estar sentada en el ordenador muchas horas.
Podría meterme en la camita de mi principito sin dolor.
Podría cogerle en brazos y jugar. Aunque me falle medio cuerpo y me duela lo indecible. Como siempre hacía con él…
Podría coger en brazos a mi pequeña princesa. Podría abrazarla mucho. Podría acunarla para dormir, como tantas veces he hecho. Aunque me duela todo. Pero es dolor con amor ❤️…
Podría tumbarme en la cama boca arriba.
Podría llevar una maleta en el tren, y manejarme como hacía y hago en mis viajes a Madrid.
Podría sentarme en el sofá, apoyada en el respaldo, tejiendo horas y horas. Eso que me da tanta paz…
Podría llevar peso, si fuera necesario. Y a veces lo es, las cosas no se mueven solas…
Podría agacharme sin sentir cómo me tira un cable. Dentro de mi cuerpo.
Pero no podría andar.
No podría sentir menos dolor, la mayoría del tiempo.
No podría estar de pie. La mayoría del tiempo.
Pero me duele. Mucho. Y lo saben. Por eso me cuidan y me dan parches y consejos. Benditos médicos míos que estáis en mi vida 😍
¿Podré acoplarme y aprender?
¿Podré dormir? ¿Sin pastillas?
¿Podré sentir paz?
Al fin y al cabo, mañana será otro día 🍀

3 comentarios en “Delirios de una noche

  1. Reblogueó esto en PANDORA TIENE LA LLAVEy comentado:

    Hace poco más de un año, cuando mi “cacharret” empezó a fallar y mi dolor volvió, fuerte e incontrolable, escribí esto, en una de tantas noches de desvelo en las que no sabía ni podía dormir.

    Me medicaron de nuevo, acudía al psiquiatra (gracias), y a terapia con una psicóloga que me ayudó mucho. Porque me ayudó a ayudarme. Me enseñó a trabajar el dolor de tal manera que, aunque la terapia acabó, sigo esos aprendizajes cada día, desde entonces. Y me siento bastante mejor, en ese sentido.

    Escribí esto en un momento en que me hundí por completo. Pero supe pedir ayuda, luchar, y sobrevivir. Aunque el resultado con el Neuroestimulador sea el que se preveía y se temía: retirarlo.

    Cuánto lucharon por mí los médicos. Cuánto aprendí a luchar yo.

    Ahora leo esto, y recuerdo esos meses. Pero ya no soy la misma. Soy yo, que aprendí tras salir del pozo. Como tantas veces he hecho, y como tantas otras haré. Como todos hacemos.

    Le quería y le odiaba. Al Neuroestimulador. Ahora estoy viviendo muy intensamente su pérdida, días antes de que se “vaya”.

    “Pudo ser y no fue, por ser la vida como es” . Cantaba Alejandro Sanz en aquella canción (Lo ves).

    Y yo me alegro, ahora y desde el principio, aunque no fuera demasiado consciente, de que haya SIDO.

    Porque al fin y al cabo, mañana será otro día 🍀😌

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