¿Somos inseguros sociales?

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Hoy voy a hacer especial incapié en las aventuras y desventuras de un enfermo.

Bueno, de una persona con una enfermedad. 

Hoy quiero ahondar en el tema de la burocracia. 

Pero, esta vez, además de quejarme y despotricar tras un encontronazo más, me voy a permitir aconsejaros en cierto modo sobre lo que SÍ tenemos que hacer, aunque nadie nos lo explique. Tenemos nuestros derechos, aunque a veces nos sirvan para bien poco… Y NADIE nos los puede arrebatar.

Tengo un informe legal con el pre- diagnóstico de la médica que lo ha descubierto. Hasta aquí, todo normal.

Ahora me encuentro con que tengo que ir con el informe a mi médica de cabecera  para que evalúe la situación y me derive a un especialista, o varios, y que se confirme o no el diagnóstico.

Porque todo esto ha pasado estando yo en Madrid, donde paso temporadas. Y no vivo en Madrid…

Aunque si ese informe fuera de un médico privado pasaría exactamente lo mismo, ya me lo han dicho bien clarito. Y no es el informe en sí la cuestión, es lo que viene después: ¿Y quién me evalúa? ¿Y cuándo? ¿Y dónde?…

Mi enfermedad parece que ya tiene un nombre, y me encuentro totalmente perdida y desamparada.

La cosa está siendo así: la semana pasada, mi médica de cabecera, en vez de ahondar en el tema que POR FIN cierra un ciclo donde ella ha estado más perdida que yo, insiste en que ella se encarga de que me vean en el Hospital, en la Unidad del Dolor. Pero no me pide una interconsulta a ningún otro especialista (neurólogo, traumatólogo,…). Dice que desde allí me derivarán a donde sea preciso. Pero cuándo me verán, es la eterna pregunta.

Dado que mi cita en Neurología en el hospital, es en FEBRERO (por mucho que expliqué y rogué cuando fui a pedirla el otro día), además de confiar en que la de cabecera me “ayude” con la cita en la Unidad del Dolor (que ya tengo pedida por la neuróloga cuando me vio en mayo, por eso no puedo pedir otra por otro medio y es TAN complicado… y absurdo a la vez), tenía una pizca de esperanza depositada en el INSS.

¿Por qué? Porque me citaron para hoy, para la inspección rutinaria de mi IP. Y este ha sido el resultado:

Una inspectora muy amable me atiende. Repasa mi historial. Me pregunta lo de siempre: ¿Traes pruebas nuevas? ¿En qué punto estás, llevas algún tipo de seguimiento desde la última visita?. Bueno, ya sabéis mis respuestas.

Lo interesante han sido las suyas. Tras explorarme y preguntarme amablemente, y yo describirle mis dolores con mis propias palabras y ella asentir a todo interesada, le doy el informe. Sí que conoce el síndrome. Y me doy cuenta de que lo conoce cuando me pregunta si tuve un golpe:

– Sí, en el pie derecho

– Pero presentas la impotencia en la parte izquierda

– Sí, es que me explicaron que el síndrome a veces se manifiesta “en espejo”, como suelen llamarle. Y es curioso, mi primer dolor fue en el pie izquierdo, en el mismo punto del golpe del derecho, y se trato mucho tiempo como un esguince

– Ah, pero en estos casos es muy importante la rehabilitación, y veo que aún sin estar diagnosticada nunca te la han mandado, pese a no poder andar. Y has perdido mucha masa muscular ya…

– No, no me han mandado nuncaaa rehabilitación. En esta carta me la deniegan, y ni me citaron para verme.

Silencio

Y como es tan maja y le he contado cómo están las cosas, inocente de mí le pregunto:

– Oiga, y en estos casos concretos, de la probabilidad de un diagnóstico a una paciente tantos años sin él, y dado que lo que veo es que he de esperarme meses y rellenar mil instancias por si aceptaran verme antes, ¿no pueden ustedes hacer algo? ¿No puedo ir a algún sitio de aquí (INSS) y solicitar una cita médica, o algo? Mire, yo no lo sé, pero entienda que se lo pregunte porque ahora me veo en la siwde no saber por dónde tirar…

Os resumo la amable respuesta en esto: Lo siento, no puedes hacer nada más que lo que estás haciendo. Acudir a tu hospital y pedir por favor que te atiendan pronto, presentar este informe, poner alguna queja, te lo aconsejo, pero nada más. No se puede hacer de otro modo, has de seguir esos pasos.

– ¡Pero esto es el Instituto Nacional de la Seguridad Social!

– Sí, pero nosotros pertenecemos al Ministerio de Trabajo, no al de Sanidad. (Toma castaña).
Y no podemos hacer nada porque nuestros sistemas informáticos, las bases de datos, no están cruzadas. La información de cada persona no se solapa, en cada sitio tenemos nuestros datos. Algunos en común, evidentemente, pero en temas médicos, por ejemplo, nosotros no sabemos de tí todo lo que consta en tu centro de salud y tu hospital. Sólo los informes que traes a cada inspección y nuestras propias valoraciones.

Más o menos ha sido así. Y no he podido evitar un “¿Por eso me quitaron la pensión el año pasado mientras estaba ingresada?”

Silencio. 

Efectivamente  no tenía ni idea en qué punto estaba, y la burocracia se ejecutó solita.

Así que terminaré diciendo sobre este asunto que me queda mucho que batallar.

Sabía que no sería fácil, pero no doy crédito. Y me enfado, y no estoy bien, ¡y no lo entiendo!. Por fin tengo un más que probable diagnóstico  ¿y no puedo hacer nada? ¿Nadie puede hacer nada?

Pues eso no me viene bien, porque mi Sistema nervioso simpático refleja mi parte emocional lastimada en dolor y más dolor…

Y no quiero entrar tan pronto, auque sé que llegará el momento, en el bucle de “Y si lo hubieran visto antes, y encima todos lo conocen, y no me quisieron ver en fisioterapia, y ahora qué, y me dirán que es tarde, y…”

O sea, todas esas cosas que no quiero pensar porque me parece tan bueno ponerle nombre a mi enfermedad, que no quiero estropearlo con llenarme la cabeza de eso. Que todos sabemos cómo acaba, pero que yo sé que no es bueno.

Me siento una pardilla porque fui paso tras paso, conforme me guiaban. Pero también hice mi recorrido de médicos privados y terapias alternativas, fueran bien o mal. Que no me fueron muy bien, pero lo intenté.

Sé que eso lo hice bien, pero no puedo evitar pensar que, en la cuestión burocrática, tenía que haber alzado más la voz…

Porque siempre pensamos “¿Y si no me hacen caso?”, y te quejas o reclamas y tampoco te hacen caso, ¡pero no puedes quedarte parado sin hacer nada!

Pero todo esto ya es el pasado.

Ahora he de ocuparme del presente y del futuro. No puedo pensar en qué hubiera pasado antes de todo esto. Porque hubiera pasado lo mismo o peor, quién sabe. Siempre tendemos a pensar que podíamos haber hecho más y que hubiera sido diferente. No, ese no es un buen camino…

Así que os aconsejo que más vale una queja/ sugerencia a tiempo, que un lamento después.

– Que consten siempre vuestros pasos allá a donde vayáis, sea medicina pública o privada. Al fin y al cabo, son los mismos médicos. Y uno puede ir donde quiera, estaría bueno…

– En casos de diagnósticos complicados, o que no llegan, que os manden a todas las especialidades posibles. Tenéis derecho.

En cada centro de Atención Primaria y Hospital hay un Servicio de atención e información al paciente, donde podéis presentar vuestros problemas, poner una queja, reclamación o sugerencia, pedir una segunda opinión, o solicitar un cambio de especialista. También podéis pedir vuestro HISTORIAL MÉDICO, que es importante en casos de años de enfermedad, por ejemplo. Sólo hay que rellenar la solicitud, adjuntar una fotocopia del DNI, y esperar. Lo mandan por correo a casa. Bueno, en el historial constará lo que YA esté informatizado. Lo anterior, va a ser que no…

Eso es lo que me han explicado.

Tenemos derechos, y aunque no seamos médicos, sabemos cuándo se pasan tanto de la raya, que la raya es un punto en la lejanía. Ya sea porque no nos curamos y/o no mejoramos de alguna dolencia, porque nos pase algo con lo que no dan, porque no nos traten con respeto o no se nos escuche… A veces pensamos que lo que le tenemos que decir al médico será una tontería, y puede que sea lo más importante de todo.

Bueno, yo SIEMPRE dije lo del golpe en el otro pie, y mirad…

No porque tuviera ni la más remota idea, lógicamente, sino porque como había cojeado y tal algunos meses, pues yo qué sé.

Y si os estáis trabajando cuando enfermáis, y la baja termina en Incapacidad Permanente, estad alerta en todo, y no dudéis en recurrir si os la quitan.
Porque si estáis enfermos, que es así, la tienen que devolver.

Previa consulta y contratación de un abogado, claro está.

Bienvenidos al bucle eterno de no puedo solucionar esto sola, no me explican, no me ayudan, y al final he de pagar a un abogado para que se encargue de mi salud.

Un momento, ¿eso no lo hacían los médicos?

4 comentarios en “¿Somos inseguros sociales?

  1. Cuando leo tus post me quedo sin saber qué decir… De la rabia, de la impotencia y de las ganas de hincharme a dar guantazos a diestro y siniestro con tanto imbécil que nos tenemos que cruzar… Aunque, siendo justos, hay muchísima gente que también está dispuesta a ayudar, que nos escucha, nos cree y nos toma en serio :).
    Lo que sí añadiría a todos tus consejos es lo siguiente: mucho mejor si nuestros certificados e informes provienen de un médico de la Seguridad Social y no uno privado!!! Parece como si fuéramos a pagar a los médicos privados para que se inventaran en informe… En fin… Así son las cosas…

    Por lo demás, pues sí que todos cometemos errores… Nos encontramos de repente en un mundo al que nunca quisimos ir, pero que se repente se convierte en nuestro único camino y allá que nos lanzamos a la batalla con la enfermedad, médicos e instituciones sin saber muy bien cómo hacerlo, qué pasos seguir, ni cuáles son exactamente nuestros derechos…

    En esa batalla todos comentemos errores… Todos pudimos hacerlo mejor o más rápido… Pero de nada nos sirve mirar atrás y sentirlo… Sólo nos queda mirar hacia adelante y seguir batallando con las pocas fuerzas que tengamos.

    Sigue adelante y no pares nunca!!! Nunca hay que renunciar a nuestros derechos. Ya tenemos bastante con estar enfermos como para encima dejarnos pisotear.

    Un beso enorme, preciosa!!!

  2. Pandora

    Pues sí, tienes toda la razón. Hay que mirar para delante, y gracias a Dios tengu muchas duerzar. No importa lo que ya pasó, no es culpa mía ni de nadie. Y no importa en realidad, lo que importa es lo que yo haga a partir de ahora, por luchar por mis derechos y por mí misma, para no decaer y no parar. Y ponerme fuerte y mejorar todo lo que pueda, que lo haré, lo sé 🙂
    Y sobretodo te doy la razón en lo de los médicos privados. Me han visto en estos años como el triple o más de médicos del seguro, que de la SS. Y me quedo con los de la SS, de todas todas. Son los mismos! Pero hay qué ver cómo cambian cuando les sacas la tarjetita. Puede que todos no, y puede que en mi caso más, pero aunque no hayan podido saber qué me pasaba, han luchado más por mí los de la SS, sin duda. Y como te vean con un informe de un médico privado te hacen la cruz nada más entrar por la puerta! 😉
    Y desde luego, un ole a toda la gente que se ha portado tan bien, médicos o no, que eso borra a los que no lo han hecho. Deseando estoy de ir a verlos sólo por decirles que ya se acabó la espera, porque sé cuánto se van a alegrar. Y van a ser las visitas que más agusto pague. Aunque serán dos o tres, jeeee.
    Un beso cariñet! No me voy a parar, pero desde luego con ánimos como los que tú me das sería imposible 😉

  3. hOla wapaaaaaaa sólo te lo puedo resumir todo en DOS palabras: PASADO PISADO……y quédate siempre con lo bueno aunque a veces cueste…siempre pa´lanteeeeeeee Un besazo ;))

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