A puerta cerrada, llave encontrada. A veces…

No os he contado por qué  “Pandora tiene la llave”

Pandora fue aquella mujer curiosa, yo pienso que inquieta más bien  😉 , que abrió la caja de los truenos, pese a que le dijeron expresamente que no lo hiciera.

Yo lo traduzco, bueno, lo hace mi imaginación  🙂 , no recuerdo toda la historia, en que ella tenía una llave que le servía para controlar lo que quisiera saber o no. Es una bonita invención, ¿no?

Yo pienso que, en nuestra situación, tenemos muchas llaves que nos abren puertas, y otras tantas que nos las cierran. No todas dependen de nosotros, y algunas veces ni lo sabemos.

Lo vengo a decir por lo siguiente: el diciembre pasado conocí a House  🙂

No, el de la tele, no. El mío particular  🙂

Empecé a ir a un médico que me recomendaron insistentemente, y yo por aquello de probar, accedí. No sabía que iba a ser tan importante…

Es un doctor que se cansó de la medicina tradicional y empezó a estudiar medicina oriental, homeopatía… todo tipo de terapias alternativas y demás. Es muy conocido, todo un gurú. Porque además es muy bueno.

Le llamo House porque es un crack, sobretodo, y porque también está cojito de una pierna, y de la misma que yo  🙂

Lo primero que le llamó la atención fue el famoso golpe que tuve 4 meses antes de empezar a cojear porque sí… Ahora nos hace una gracia (porque me han diagnosticado en julio, y esto empezó en diciembre…)
Él sabía que tenía su importancia en mi caso, pero no sabía por qué.

Además de las sesiones semanales de acupuntura, me trata con homeopatía, me hace llevar un diario, tenemos nuestra charla en cada sesión… A nivel emocional puedo decir que me ha hecho mucho bien.

Bien. Os hablo de House  🙂  porque, en un mal día que yo me eché a llorar, él me echó una charla que pa’ qué:
Me dijo que si algún día me curaba iba a ser YO. Como lo oís.
Quería decir que si eso sucedía, sería porque yo no iba a parar hasta saber qué me pasaba. Esto se me quedó muy marcado.

Así que tengo muy claro que mi Pandora interior tiene su caja de truenos de dolor y dificultades, y sigue luchando como puede, pese a los truenos.
Porque es cotilla, cabezota, y no se conforma. Y sea como sea, sólo su recorrido y peregrinaje le han dado la llave para acabar con un diagnóstico en la mano.
Y cerrar por fin esta dolorosa primera parte. Ahora tiene muchas puertas cerradas para que le confirmen ese diagnóstico y empiecen a tratarla.
Pero tiene que ser fuerte para encontrar las llaves e ir pasando de puerta en puerta hasta que no quede ninguna por abrir…

Consuela tanto a veces usar la imaginación cuando no tienes fuerzas…

Y es que hoy he tenido un día de esos que nos gustan a todos  😉
De los que nos llevan arriba y abajo, se ríen de nosotros, nos dan malas noticias, y el clásico “no podemos hace nada”.

Tengo que pedir cita en el Hospital con Neurología. Para que me vean y confirmen el diagnóstico.
Como en mi centro médico se negaron a dármela ni mandarme allí ni nada, tenía que ir al hospital sí o sí.

Tras ir de una punta a otra y hablar con algún que otro indeseable, he terminado en la Secretaría de la Unidad de Neurología. En Información me han dado cita para FEBRERO (jajajajaja).
Y para adelantarla, sólo puede autorizarlo la doctora, ésa que en mayo me mandó al psiquiatra y a la de cabecera con “Síntomas psicológicos y componentes fibromiálgicos”.
Y a volver a empezar y pasar por todas las especialidades. Evidentemente, la de ella no.

Les he preguntado si me podía ver otro neurólogo, por si había un hueco antes, explicando el motivo por el que necesito la cita antes.

No.

Tanto la doctora como la secretaria están de vacaciones. No vuelven hasta septiembre.
Y no puedo hacer nada si no hablo con esa secretaria. No puede ser otra.
Y entonces, valorará el caso y el motivo que yo presento, para que la doctora valore si me adelanta la cita.
ELLA.
Tú te crees que va a querer, ¡¡¡si me mandó a paseo!!!
Me dijo que no veía que yo pudiera tener cualquier otra enfermedad neurológica, tras descartar SÓLO la Esclerosis.
Que no sabía por dónde seguir mirando, que pensaba que no tenía nada de su especialidad, pero que sí tenía una enfermedad, pero que no sabía cuál. Me parece bien, cada uno llega hasta donde llega.
Con lo cual, cuando vea el informe será otra de las que lo pongan en duda… Quizás…

Ya sé que estoy adelantando acontecimientos, que he de tener paciencia y esperar a septiembre. O un milagro, porque aún no he visto a mi médica de cabecera. Aunque si tampoco se lo cree, no sé qué podrá hacer por mí…

Total, que aún me queda la cita con la Unidad del Dolor que le rogué a la neuróloga, en mayo. Aún no me han llamado.
Y ya que estaba allí, me he informado: la lista de espera es muy larga, aún me falta, y la única manera de adelantarla, si tengo motivos para ello, es que lo solicite el facultativo que pidió la consulta: la neuróloga. Que no hay otra manera, ni por la de cabecera, porque la que la pidió fue mi neuróloga, y punto.
Idem. Esperar a septiembre, claro. Y hablar con su secretaria… 😉

Y la opción del cambio de especialista aún no se puede solicitar.

Por suerte, como me he informado, sé lo que tengo que hacer, o al menos dónde puedo acudir. Pero he de seguir los pasos, y esperar. Esperar junto a la puerta medio cerrada… o medio abierta  😉

Y no entiendo cómo no les parece maravilloso que pueda tener un diagnóstico, después de tanto tiempo…

Bueno, me queda la revisión de la pensión en el INSS. A lo mejor se lo curran, les gusta mi informe médico y para agilizar la confirmación y “aprobar” al fin mi enfermedad, me lo hacen ellos.
Me buscan un especialista, bla bla bla…
Ya os he dicho que tengo mucha imaginación  😉

Y al final de un día así, porque esto es el resumen, dolores y detalles aparte, si no me distraigo con otra cosa y lo dejo de lado, me enveneno y eso sólo me hace daño a mí.
El enfermero simpático del puesto de control de Neurología, que se ha reído de mí, no estará ahora preocupado.
“¿Estás diciendo que te han diagnosticado una enfermedad que la doctora no ha visto?”
“Sí, ella y otros muchos médicos, ¿vale?”
Grrrrr…

Habré escuchado cosas peores, y vosotros seguro que también. He tenido “experiencias” bastante peores… Es tanto tiempo… y queda aún un poco más.
Y aunque hoy no esté fuerte, mañana tengo que levantarme con la página pasada, seguir infórmandome de todo, y esperar a septiembre a ver por dónde sale el sol…
…Y si encuentro la llave para abrir esa maldita puerta  🙂

2 comentarios en “A puerta cerrada, llave encontrada. A veces…

  1. Madre mía… Lo tuyo desde luego es de libro y hasta me atrevería a decir que denunciable… No sé cómo aguantas porque yo ya me hubiera comido a unos cuantos, en serio… Pero, como siempre digo, la verdad es que con gritos, insultos y faltas de respeto no llegamos a ninguna parte… Por lo que es mejor hacerlo tal y como tú lo haces, que es como yo lo hago siempre ;). Aunque cuesta, eh? Jeje
    Espero que las cosas vayan saliendo bien… Y que por fin des con un médico que te tome en serio…
    No me explico cómo nadie le da importancia al cristal!!! Si es que es de cajón!!!
    En fin, y no sigo porque estas cosas me enrabian…
    Espero que tengas la llave pronto y que la gente no te ponga difícil el encontrarla!!!!
    Un beso enorme wapa! 🙂

  2. Pandora

    Son estas historietas que todos tenemos coleccionadas…
    Yo también espero que las cosas sucedan como deben. Y si no, sé qué hacer. Aunque me dé rabia que las cosas normales de una persona normal, con una enfermedad, tengan que ir acompañadas de quejas y reclamaciones.
    Un beso wapa y mucho ánimo con todo! Sigue siendo así, que no eres idiota 😉
    Eres genial 🙂

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